Zoe

Quienes consideran a los Golden como el tesoro dorado después del arcoíris, no se equivocan. Guapa, rubia, peluda de un dorado que imnotiza, así es Zoe, nuestra amada Zoe.

Hoy es el día de mi relato sobre mi segunda hija de cuatro patas, Zoe. Segunda porque llegó después de Sarita nuestra adorada gata.

Como ya les conté en otras historias mi hijo es Diabético Insulino Dependientes y Celíaco, tiene 11 años y está en una etapa de su vida donde no tiene muchas ganas de ir al psicólogo, ya fue bastante tiempo y está un poco revelde respecto a su retorno. Teniendo en mente esto e investigando un poco, encuentro mucha información sobre el poder terapéutico de las mascotas, sus efectos positivos sobre las personas que sufren alguna enfermedad y sobre todo en los niños.

Reunión familiar mediante, y acordando responsabilidades respecto a nuestra nueva mascota, las cuales debo reconocer no siempre se cumplen, un 16 de septiembre llegó a nuestro hogar Zoe.

Esperando que fuera como en las películas donde el niño ve el perro y empieza a gritar y emocionarse, ya tenía mi cámara en mano para grabar a mi hijo cuando la viera, sin embargo, cuando salió de su cajita la adorable bolita gordita y rubia, se asustó y no la quería ni tocar. ¡Arruinado el momento cinematográfico!, comenzó el proceso para que le perdiera el miedo, y la integrará con naturalidad a su vida. Les cuento que ese proceso no demoró mucho, en poco tiempo estaban los dos tirados en el piso jugando.

Qué contarles de Zoe, en toda la bibliografía se recomiendan los Golden, como perros ideales para las familias con niños, son el perro del sueño americano, y quiero decirles que es verdad, el efecto terapéutico de abrazarla, de estar acostado al lado de ella, que sea como un niño más, es indescriptible. Mi hijo la ama con todo su corazón, cuando está cansado o se siente mal, dice “necesito un abrazo de Zoe”, su característica de perro de servicio y acompañamiento es genética. Siempre está feliz, moviendo la cola incansablemente, ladra muy fuerte pero no para de mover la cola, la gordita no puede dejar de dar amor.

Mi recomendación como madre es que los niños tengan mascotas desde bien pequeños, les ayuda a no sentirse el centro del universo, a tener que hacerse responsables de cuidar a otro ser vivo, a estar siempre acompañados y rodeados de un amor inmenso.

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